[El Mercurio] Con realidad aumentada enseñan a escolares sobre flora y fauna endémica

[El Mercurio] Con realidad aumentada enseñan a escolares sobre flora y fauna endémica

Cristóbal Astorga (12) fue a la reserva Likandes, en el Cajón del Maipo, sacó su tableta y comenzó a apuntar con él plantas, cerros y animales.
Usaba la aplicación TerritoriAr, que fue presentada ayer en salidas simultáneas de estudiantes en San José de Maipo y San Pedro de Atacama. Con esta app, los alumnos pueden saber más sobre especies animales y vegetales que habitan en el territorio chileno.

También pueden usar la realidad virtual que se gatilla cuando enfocan con la cámara a un código QR colocado estratégicamente en el parque, ya sea en un árbol o un hito geológico, por ejemplo.

“Aprendí sobre el vuelo del cóndor, también del quillay y el guayacán. Además de saber cómo se formó el cerro Licán o entender el ciclo del agua”, cuenta este estudiante de octavo año de la escuela Gabriela Tobar, de San José de Maipo.

TerritoriAr -gratis para dispositivos Android y pronto para iOS- está pensado para realizar recorridos en tres reservas de la fundación Caserta: San Pedro de Atacama, Melimoyu (Región del Aysén) y Cajón de Maipo. “Nace para conectar a la gente con las especies: que conozcan las relaciones que hay entre ellas y vean en sus dispositivos a aquellas que, por ser muy tímidas o muy pequeñas, no se ven con facilidad”, dice Gabriela Guzmán, coordinadora de TerritoriAr, aplicación creada por la Fundación Caserta con apoyo de Explora, del Ministerio de la Ciencia.

En TerritoriAr se puede obtener información de 60 especies y saber si son endémicas, su categoría de conservación o su lugar en la cadena alimentaria, entre otros datos. Además, hay 12 animaciones de realidad aumentada que muestran procesos, como la formación de los fiordos, el ciclo del agua o el sistema de raíces que forman los chañares.

En el futuro quieren incluir 120 especies más, comenzando con los polinizadores chilenos.

“En el sitio (Territoriar.cl), los profesores pueden descargar pautas educativas. Y los cursos que no pueden visitar los parques pueden bajar los códigos QR y, por ejemplo, armar un circuito en el patio o en la sala”, dice Guzmán.

También se pueden organizar juegos al estilo Pokémon Go: en una excursión se esconden códigos QR y los estudiantes compiten por quién encuentra más.

“Es una experiencia que mezcla naturaleza y tecnología. Hay un aprendizaje efectivo, con contenido concreto”, dice Alejandra Urtubia, apoderada que fue a cargo del grupo científico de la escuela Gabriela Tobar.

Fuente: El Mercurio