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Desarrollo de una red de monitoreo en tiempo real para prevenir colisiones de embarcaciones con ballenas azules y otras ballenas de grandes barbas en el Golfo de Corcovado, Chile

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La ballena azul (Balaenoptera musculus), considerada el animal más grande en la tierra, es una especie cosmopolita, cuyas poblaciones han disminuido drásticamente en las últimas décadas. Esto es especialmente cierto para las subespecies de ballena azul distribuidas en el hemisferio sur, categorizadas como “en peligro” según la Unión Internacional para la Conservación de la Lista Roja de Especies Amenazadas (UICN).

Para el hemisferio sur, actualmente hay tres subespecies de ballenas azules: ballena azul pigmea (Balaenoptera musculus brevicauda), típica de la zona subantártica; ballena azul antártica (Balaenoptera musculus intermedia), que habita en la zona antártica durante los veranos; y una subespecie denominada ballena azul chilena (Balaenoptera musculus spp.), esta última considerada como un tamaño intermedio entre las dos anteriores, validada por investigaciones acústicas y morfológicas.

Las colisiones entre barcos y ballenas son un problema mundial. La preocupación con respecto a la huelga de barcos se ha expresado con las ballenas azules frente a California y Sri Lanka. El sur de Chile es otra área de alimentación importante para las ballenas azules con las tasas de avistamiento más altas y el aumento del tráfico de embarcaciones. Aquí presentamos un nuevo caso de ballena azul muerta por colisión de barcos en esta área. Este es el tercer caso reportado de ballenas muertas por colisiones de barcos en esta área y, por lo tanto, se necesitan urgentemente medidas para reducir el riesgo de ataque con ballenas. Solo en el verano (austral) 2017 presenciamos la muerte de una ballena azul (hembra) y dos ballenas francas en la región de Chile-Patagonia. Los datos anteriores han reportado 2 ballenas azules más muertas por las huelgas con grandes buques en la zona de tráfico marítimo entre el canal de Moraleda (Golfo de Corcovado) y Puerto Montt (norte de Chiloé). Por otro lado, varazones masivas de las grandes barbadas y odontocetos se han reportado en la Patagonia y en la costa chilena en los últimos 3 años.
Este proyecto tiene como objetivo desarrollar y desplegar un conjunto de dispositivos de monitoreo acústico / oceanográfico pasivo que puedan detectar e informar la ubicación exacta de las ballenas a través de la supervisión correspondiente. Al mismo tiempo, se registra información oceanográfica que nos ayude a comprender el uso del hábitat de las diferentes especies, junto con las amenazas potenciales para sus poblaciones debido a cambios en el medio ambiente (es decir, cambio climático, acidificación de los océanos, aumento del tráfico marítimo).

El Golfo de Corcovado es un área ideal para un estudio piloto y un programa de monitoreo posterior con este enfoque. Como la biodiversidad de los cetáceos es alta, y con un gran tráfico de buques de norte a sur, norte y oeste este-oeste.

Objetivos
(1) Desarrollar detectores automáticos (acústicos) para las ballenas de barbas grandes en una matriz de PAM
(2) Iniciar colecciones de datos oceanográficos.
(3) Determinar el uso del hábitat y la presencia de cetáceos en la cuenca del Golfo de Corcovado.
(4) Desarrollar un modelo de hábitat que pueda determinar a priori los posibles efectos de los cambios en los parámetros ambientales en presencia / ausencia de ballenas.
(5) Explorar las decisiones de manejo para mejorar la presencia y supervivencia de grandes ballenas de barbas en un área de tráfico marítimo de alta densidad y alta densidad.

El investigador responsable es Gustavo Chiang, PhD, asociado con: Universidad de Chile (Chile), Universidad de Concepción (Chile), NOAA (EE. UU.), WHOI (EE. UU.). Planeamos hacer 3 años de estudio piloto más un programa de monitoreo sin fecha de finalización