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Desarrollo de un modelo oceanográfico predictivo para el avistamiento de ballenas en el Golfo Corcovado

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Considerado el más grande animal en la tierra, la ballena azul (Balaenoptera musculus), ha sido categorizada como “en peligro de extinción”. En el hemisferio sur su distribución es aun pobremente entendida, dado que habitan áreas remotas, el número de individuos es bajo y poseen alta capacidad migratoria. Estudios sobre distribución de cetáceos vinculan la selección de hábitat a patrones de movimiento y abundancia de las presas, principalmente eufáusidos (Euphausia spp.) o krill, pese a esto, las condiciones específicas de la columna de agua pueden actuar como proxy del ambiente al que se relacionan frecuentemente.

La Patagonia Chilena, uno de los sistemas estuarinos más grandes del mundo, donde los fiordos conforman un ambiente oceanográfico complejo, idóneo para la generación de densas agregaciones de krill y el forrajeo de la ballena azul, podría constituir un sitio relevante para la recuperación de la población, ya que el lado occidental del mar interior de Chiloé y el Golfo de Corcovado son identificados como zonas de alimentación y lactancia para ballenas azules.

Comprender la estructura y distribución de la población es crucial para el correcto manejo de las especies. Ante las dificultades espacio-temporal existentes para datar avistamientos de cetáceos, utilizar mediciones oceanográficas satelitales resulta un importante predictor, sobre todo considerando los nuevos estudios que indican relación entre la especie y el medio ambiente, permitiendo realizar modelamientos para la selección de hábitat.

Este estudio busca desarrollar un modelo predictivo del área donde existe la mayor probabilidad de uso de hábitat por parte de estas ballenas, basado en las condiciones oceanográficas de la zona de interés, mediante imágenes satelitales. Se evaluarán las variables oceanográficas registradas satelitalmente, a escala diaria, obteniendo mayor resolución para identificar procesos y variaciones a nivel local pueden estar determinando la presencia de ballenas azules, obtenidos en cruceros de investigación realizado en los meses de verano de los años 2014 a 2017.

El investigador responsable es Gustavo Chiang, PhD, asociado con el estudiante Carlos Cantergiani de la Universidad de Concepción (Chile).